AI Act europeo y deepfakes: ¿qué responsabilidades para las empresas a partir del 2 de agosto de 2026?
Crear una imagen con inteligencia artificial, modificar la voz de una persona, generar un video realista o publicar un texto asistido por ChatGPT ahora forma parte del día a día de muchas empresas.
Estas tecnologías ofrecen posibilidades considerables para la comunicación, la publicidad, el posicionamiento orgánico, las redes sociales y la creación de contenidos. Pero también pueden ser utilizadas para engañar a un consumidor, usurpar la identidad de una persona o hacer pasar una escena completamente artificial por un evento real.
Para responder a estos riesgos, la Unión Europea ha adoptado el reglamento europeo sobre inteligencia artificial, más comúnmente conocido como AI Act o reglamento europeo sobre IA.
El reglamento entró en vigor el 1 de agosto de 2024. Sus principales obligaciones de transparencia respecto a los contenidos generados o manipulados por inteligencia artificial serán aplicables a partir del 2 de agosto de 2026.
Para las empresas, las agencias de comunicación, los creadores de sitios web, los medios, los influencers y las marcas, esta evolución impone una pregunta muy concreta:
¿En qué momento se debe señalar que un contenido ha sido creado o modificado por una inteligencia artificial?
¿Qué es el AI Act europeo?
El AI Act es el reglamento europeo 2024/1689 que establece reglas armonizadas sobre el uso y la comercialización de sistemas de inteligencia artificial.
Su objetivo es fomentar una inteligencia artificial confiable al tiempo que protege la salud, la seguridad, los derechos fundamentales, la democracia y el estado de derecho contra los efectos potencialmente negativos de ciertos sistemas de IA.
El reglamento se basa en un enfoque basado en riesgos. Por lo tanto, no todas las utilizaciones de la inteligencia artificial están sujetas a las mismas obligaciones.
Una corrección ortográfica realizada con IA, la generación de un fondo decorativo o el uso de un chatbot no necesariamente presentan el mismo nivel de riesgo que un video falso mostrando a una figura pública haciendo declaraciones que nunca ha pronunciado.
La Unión Europea distingue particularmente:
- las prácticas de inteligencia artificial prohibidas;
- los sistemas de IA considerados de alto riesgo;
- los sistemas sujetos a obligaciones particulares de transparencia;
- los sistemas que presentan un riesgo mínimo o limitado.
Los deepfakes se encuentran principalmente bajo las obligaciones de transparencia previstas por el artículo 50 del AI Act.
¿Qué es un deepfake según la ley europea?
En el lenguaje común, un deepfake a menudo se refiere a un video falso muy realista que muestra a una persona diciendo o haciendo algo que nunca dijo o hizo realmente.
Sin embargo, la definición legal europea es más amplia.
El AI Act define un deepfake, llamado oficialmente «hipertruco» en la versión francesa del reglamento, como una imagen o contenido de audio o video generado o manipulado por inteligencia artificial, que se asemeja a personas, objetos, lugares, entidades o eventos existentes y que puede ser erróneamente percibido como auténtico o verdadero.
Un deepfake, por lo tanto, no se refiere únicamente al rostro de una persona famosa.
También puede tratarse de:
- una voz artificial imitando la de un líder;
- una fotografía de un producto modificada de manera engañosa;
- una imagen falsa representando un lugar real;
- un video recreando un evento que nunca ocurrió;
- un testimonio falso de un cliente generado por inteligencia artificial;
- una persona integrada artificialmente en una fotografía real;
- un apartamento vacío amueblado artificialmente y presentado como realmente amueblado;
- un rostro sustituido por el de otra persona.
¿Todos los contenidos generados por IA son deepfakes?
No. Es una distinción esencial.
Una ilustración abstracta, un paisaje imaginario o una mascota completamente ficticia no constituye necesariamente un deepfake.
Para entrar en la definición europea de deepfake, el contenido debe parecerse a una persona, objeto, lugar, entidad o evento existente y poder ser erróneamente confundido como contenido auténtico.
Una imagen claramente fantástica o una ilustración manifiestamente artificial presenta por lo tanto un riesgo de confusión menor.
Sin embargo, una fotografía falsa de un restaurante realmente existente, una voz imitando la de un líder o un falso testimonio en video presentado como auténtico pueden caer bajo esta definición.
¿Cuáles son los principales riesgos relacionados con los deepfakes?
El rápido desarrollo de las herramientas de inteligencia artificial hace que los contenidos artificiales sean cada vez más difíciles de distinguir de los contenidos auténticos.
El reglamento europeo identifica en particular riesgos de desinformación, manipulación a gran escala, fraude, usurpación de identidad y engaño a los consumidores.
El riesgo de engañar al consumidor
Una empresa puede utilizar la inteligencia artificial para embellecer una fotografía, agregar un elemento decorativo o simular un futuro diseño.
Este uso se vuelve problemático cuando el consumidor puede creer que la imagen representa fielmente la realidad.
Por ejemplo, una agencia inmobiliaria que agrega artificialmente una piscina a una propiedad, sin especificar que se trata de una proyección, corre el riesgo de crear una representación engañosa del bien ofrecido.
Del mismo modo, un restaurante que publica platos completamente generados por IA cuando no corresponden a los platos realmente servidos puede inducir a error a sus clientes.
El riesgo de usurpación de identidad
Los sistemas de IA pueden reproducir el rostro, la voz o las expresiones de una persona con un realismo creciente.
Un video falso puede así dar la impresión de que un líder recomienda una inversión, valida un pago o apoya un producto.
La usurpación puede ser utilizada contra una figura pública, pero también contra un empresario, un empleado, un cliente o un particular.
El riesgo de fraude financiero
Una voz artificial que imita la de un líder puede ser utilizada para solicitar una transferencia urgente a un empleado.
Un video falso también puede servir para promover una inversión financiera, una criptomoneda, un producto o un servicio que nunca fue aprobado por la persona representada.
La presencia de una imagen, una voz o un video realista aumenta la credibilidad aparente del fraude.
El riesgo para la reputación
Un deepfake puede atribuir a una persona declaraciones, acciones o comportamientos que no le pertenecen.
Incluso cuando posteriormente se demuestra que el contenido es falso, su difusión puede causar un perjuicio duradero para la reputación de una persona o una empresa.
El riesgo de desinformación
Los deepfakes pueden representar eventos falsos, declaraciones falsas o pruebas falsas.
El peligro no radica únicamente en la calidad técnica del contenido. También viene de su velocidad de difusión en las redes sociales, las mensajerías privadas y las plataformas de video.
El riesgo de pérdida de confianza
A medida que los deepfakes se vuelven más frecuentes, los internautas pueden llegar a dudar de todas las imágenes, videos y grabaciones que consultan.
Esta pérdida de confianza no solo concierne a los contenidos falsos. También puede disminuir la credibilidad de contenidos perfectamente auténticos.
¿Quién es responsable según el AI Act?
El AI Act distingue principalmente al proveedor del sistema de IA y su desplegador.
El proveedor es la entidad que desarrolla o hace desarrollar un sistema de IA y lo comercializa o pone en servicio bajo su propio nombre o marca.
El desplegador es la empresa, organización o persona profesional que utiliza el sistema de IA bajo su propia autoridad. El uso estrictamente personal y no profesional está excluido de esta definición para las obligaciones aplicables a los desplegadores.
La responsabilidad del proveedor de la herramienta de IA
El proveedor de un sistema capaz de generar imágenes, texto, audio o video debe asegurarse de que los contenidos producidos puedan ser identificados como generados o manipulados por inteligencia artificial.
El marcado debe realizarse en un formato legible por máquina. La solución técnica debe ser tan eficaz, interoperable, robusta y fiable como la tecnología lo permita.
Esta obligación puede en particular referirse a mecanismos técnicos de trazabilidad, de procedencia o de detección integrados al contenido.
No se aplica de la misma manera cuando la inteligencia artificial únicamente cumple una función de asistencia a una modificación estándar o cuando la modificación no cambia sustancialmente los datos o su significado.
La responsabilidad de la empresa que publica el contenido
Una empresa que utiliza una herramienta de inteligencia artificial en el marco de su actividad generalmente se considera un desplegador según el AI Act.
El hecho de que la imagen o el video haya sido creado con una herramienta proporcionada por otra empresa no elimina su propia responsabilidad.
Cuando un desplegador publica una imagen, un video o un contenido de audio que constituye un deepfake, debe indicar que este contenido ha sido generado o manipulado por una inteligencia artificial.
En la práctica, esta obligación puede referirse a:
- una marca que publica una publicidad creada por IA;
- una agencia de comunicación que prepara un visual para un cliente;
- una empresa que publica un video en sus redes sociales;
- un sitio web que utiliza una imagen que puede confundirse con una fotografía real;
- un medio que difunde un contenido audiovisual manipulado;
- un profesional que utiliza la voz o el rostro artificial de una persona.
La responsabilidad del cliente y de la agencia
En una relación entre una agencia y su cliente, la distribución de tareas debe definirse claramente.
La agencia puede estar encargada de crear el contenido, asesorar al cliente y añadir las menciones necesarias. El cliente puede estar encargado de validar el contenido y decidir su publicación.
Pero una simple transferencia contractual de responsabilidad no garantiza que una autoridad considere que solo una parte es responsable.
Según el papel realmente desempeñado por cada participante, varios actores de la cadena podrían tener que demostrar que han cumplido con sus propias obligaciones.
Es por ello prudente prever en los contratos:
- quién proporciona las imágenes, los videos y los textos;
- quién decide utilizar una inteligencia artificial;
- quién verifica los derechos sobre los contenidos de origen;
- quién valida el carácter realista o ficticio del contenido;
- quién añade la etiqueta de transparencia;
- quién conserva la prueba de la validación;
- quién asume la responsabilidad editorial de la publicación.
¿Cómo señalar que una imagen o un video ha sido creado por IA?
El artículo 50 impone que la información sea presentada de manera clara, reconocible y accesible.
El usuario debe poder comprender que está consultando un contenido generado o manipulado artificialmente.
La Comisión Europea precisa especialmente que la etiqueta debe ser visible desde la primera exposición al contenido, que no debe estar oculta por otro elemento y que debe permanecer visible cuando el contenido es descargado o compartido nuevamente.
Se pueden usar formulaciones simples, como por ejemplo:
- «Imagen generada por inteligencia artificial»;
- «Imagen parcialmente modificada por IA»;
- «Contenido visual creado con una inteligencia artificial»;
- «Video generado o manipulado por IA»;
- «Voz generada por inteligencia artificial»;
- «Escenario virtual realizado con una IA».
La mención debe corresponder a la realidad del contenido. Es preferible distinguir un contenido enteramente generado de un contenido real parcialmente modificado.
¿La ley impone un tamaño mínimo de 10 píxeles o de 10 puntos?
No, el AI Act no establece una regla general que imponga una fuente de 10 píxeles o de 10 puntos para todos los contenidos generados por inteligencia artificial.
El reglamento exige una información clara, reconocible, accesible y adaptada al contexto.
Las recomendaciones europeas indican que el ícono o la etiqueta debe tener un tamaño claramente visible, pero no crean un tamaño universal idéntico para un cartel, una fotografía, un video vertical, un artículo de blog o una publicación en una red social.
Una mención escrita en 10 píxeles podría, además, ser demasiado pequeña en algunas pantallas y no satisfacer la exigencia de visibilidad.
El enfoque adecuado consiste en verificar que la mención:
- sea fácilmente legible en computadora y en móvil;
- presente un contraste suficiente con el fondo;
- no esté oculta en los términos y condiciones;
- sea visible antes de que el usuario tome el contenido como una representación real;
- permanezca comprensible sin conocimientos técnicos particulares.
¿Son obligatorios los íconos europeos?
La Comisión Europea ha creado varios íconos destinados a facilitar la identificación de los contenidos generados o modificados por la inteligencia artificial.
Estos íconos pueden distinguir un contenido enteramente generado por IA de un contenido solo parcialmente modificado.
Su uso sigue siendo opcional. Sin embargo, la obligación de informar al público cuando se aplica es obligatoria.
El uso del ícono europeo no es suficiente, por sí solo, para garantizar automáticamente la conformidad. El responsable sigue siendo responsable de la claridad y la eficacia de la información proporcionada.
¿Debe señalarse una simple retoque de imagen?
No necesariamente.
Una corrección de luminosidad, un recorte, una reducción de ruido, una adaptación de formato o una corrección técnica menor no convierte automáticamente una fotografía en deepfake.
El reglamento prevé además una excepción para las funciones de asistencia a la modificación estándar y para las transformaciones que no modifiquen sustancialmente los datos de origen o su significado.
La pregunta esencial es la siguiente:
¿Puede la modificación hacer que una persona crea erróneamente que una persona, un objeto, un lugar o un evento real están representados de manera auténtica?
Si la respuesta es sí, una mención de transparencia se vuelve altamente recomendada y puede ser jurídicamente obligatoria.
Ejemplos prácticos para los sitios web y las redes sociales
Ejemplo 1: mejorar la luz de una fotografía
Una empresa utiliza una IA para corregir la luminosidad y la nitidez de una fotografía real.
Si el contenido representado no se modifica sustancialmente, en general no se trata de un deepfake.
Ejemplo 2: agregar muebles en un apartamento vacío
Una agencia inmobiliaria utiliza una IA para amueblar virtualmente un apartamento vacío.
La imagen podría ser tomada como una fotografía real de la vivienda. Una mención como «Amueblado virtual realizado por inteligencia artificial» debería ser presentada claramente.
Ejemplo 3: crear el retrato de un cliente falso
Una empresa publica el retrato generado de una persona ficticia junto a un testimonio falso presentado como auténtico.
Esta práctica presenta un alto riesgo de engaño al consumidor. La simple adición de una mención «creada con una IA» no hace necesariamente aceptable una presentación comercial engañosa.
Ejemplo 4: representar un futuro proyecto inmobiliario
Una imagen generada por IA muestra la apariencia futura de un edificio.
La publicación debería precisar que se trata de una proyección, una visualización o una imagen no contractual creada con una inteligencia artificial.
Ejemplo 5: hacer hablar a un dirigente con una voz sintética
Un video utiliza el rostro o la voz artificial de un dirigente para presentar una empresa.
El público debería ser claramente informado de que la voz, la imagen o el video han sido generados o manipulados por IA. La autorización de la persona concernida también debe ser examinada a la luz de las demás reglas aplicables.
Ejemplo 6: utilizar una ilustración manifiestamente imaginaria
Una empresa publica una ciudad futurista o una criatura que no existe.
Si nadie puede confundir razonablemente la imagen con un lugar, persona o evento real, no constituye necesariamente un deepfake según el AI Act.
¿Qué reglas se aplican a los textos generados por IA?
El AI Act no prevé una obligación general de señalar cada frase producida con la ayuda de una inteligencia artificial.
El artículo 50 aborda particularmente los textos generados o manipulados por IA que se publican con el fin de informar al público sobre cuestiones de interés público.
En este caso, el origen artificial debe ser señalado, salvo cuando el contenido ha pasado por un verdadero proceso de revisión humana o control editorial y una persona física o jurídica asume la responsabilidad editorial de la publicación.
Esta distinción es importante para las empresas que utilizan inteligencia artificial para redactar artículos de blog.
Utilizar una IA como herramienta de asistencia no significa necesariamente que una mención deba colocarse en cada artículo, siempre que un responsable humano:
- verifique la información;
- corrija los errores;
- controle las fuentes;
- adapte el texto a la empresa;
- valide la publicación;
- asuma la responsabilidad editorial del contenido.
Publicar automáticamente un texto de actualidad o de interés público sin control humano presenta, por el contrario, un riesgo de no conformidad.
¿Están exentas las obras artísticas y satíricas?
Las obras manifiestamente artísticas, creativas, satíricas, ficticias o similares gozan de una adaptación de la obligación de transparencia.
Esto no significa necesariamente que puedan ser publicadas sin ninguna información.
La divulgación puede realizarse de una manera apropiada que no obstaculice la exhibición o disfrute de la obra. Puede, según el contexto, aparecer en un crédito, una descripción, una leyenda o una información asociada al contenido.
El objetivo es preservar la libertad artística evitando que una obra realista sea presentada como un documento auténtico.
¿El consentimiento de la persona representada es suficiente?
El consentimiento de la persona representada es importante, pero no reemplaza automáticamente la obligación de informar al público.
Una persona puede autorizar el uso de su rostro o voz mientras deja que los internautas crean que el video es auténtico.
Cuando el contenido corresponde a la definición de un deepfake, su origen artificial debe por tanto ser señalado, incluso cuando se ha autorizado el uso de la imagen.
¿La etiqueta «generado por IA» hace que todo contenido sea legal?
No.
El etiquetado responde a una obligación de transparencia. No transforma automáticamente un contenido ilícito, difamatorio, fraudulento o engañoso en contenido legal.
El AI Act funciona paralelamente a otras normativas europeas y nacionales, especialmente aquellas relativas a la protección de los consumidores, la seguridad de los productos, los datos personales, la propiedad intelectual y las prácticas comerciales. El reglamento precisa en particular que no afecta a otras normas europeas relativas a la protección de los consumidores.
Una empresa debe por tanto verificar tanto:
- la transparencia sobre el uso de la IA;
- los derechos sobre las imágenes y contenidos de origen;
- la autorización de las personas representadas;
- la protección de los datos personales;
- la ausencia de presentación comercial engañosa;
- la veracidad de las afirmaciones publicitarias;
- el respeto de los derechos de autor y de los derechos de la personalidad.
¿Qué sanciones están previstas?
El incumplimiento de las obligaciones de transparencia previstas por el artículo 50 puede ser sancionado con una multa administrativa de hasta 15 millones de euros o, para una empresa, hasta 3 % de su volumen de negocios anual mundial total del ejercicio anterior.
El reglamento establece que el importe más elevado se retiene para las empresas que no sean PYMES. Para las PYMES, incluidas las nuevas empresas, se retiene el umbral más bajo.
El importe real dependerá en particular:
- de la naturaleza de la infracción;
- de su gravedad y duración;
- del número de personas implicadas;
- del nivel de perjuicio;
- de la intencionalidad o negligencia;
- de las medidas tomadas para prevenir o limitar el daño;
- de la cooperación de la empresa con las autoridades.
Las sanciones deben seguir siendo efectivas, proporcionadas y disuasorias.
¿Cómo preparar su empresa para la aplicación del AI Act?
La conformidad no puede limitarse a añadir una frase debajo de algunas imágenes.
Una empresa debe implementar un verdadero método de gestión de los contenidos generados o manipulados por inteligencia artificial.
1. Identificar las herramientas de IA utilizadas
La empresa debe identificar las herramientas empleadas por sus equipos, sus agencias, sus proveedores y sus subcontratistas.
Esto puede incluir:
- los generadores de imágenes;
- los asistentes de redacción;
- las herramientas de traducción;
- los generadores de voz;
- los softwares de edición de video;
- los chatbots;
- las herramientas de retoque y mejora fotográfica.
2. Clasificar los contenidos según su nivel de riesgo
Una corrección ortográfica no presenta el mismo riesgo que un testimonio falso en video.
Los contenidos pueden clasificarse según varios criterios:
- contenido claramente ficticio;
- contenido real ligeramente corregido;
- contenido real sustancialmente modificado;
- contenido completamente generado que puede tomarse por real;
- contenido que representa a una persona identificable;
- contenido utilizado con un fin comercial o informativo.
3. Implementar una validación humana
Antes de la publicación, una persona identificada debe verificar:
- el origen del contenido;
- el nivel de modificación;
- el riesgo de confusión;
- la necesidad de una mención;
- los derechos y autorizaciones;
- la veracidad del mensaje asociado.
4. Crear modelos de etiquetas
La empresa debería preparar varias menciones adaptadas a sus usos:
- imagen completamente generada por IA;
- imagen parcialmente modificada por IA;
- ajuste virtual;
- voz sintética;
- reconstrucción ficticia;
- ilustración no contractual;
- contenido revisado y validado por un responsable humano.
5. Mantener una trazabilidad
Es recomendable conservar:
- el contenido original;
- el contenido modificado;
- el nombre de la herramienta utilizada;
- la fecha de creación;
- las principales instrucciones dadas a la herramienta;
- la identidad de la persona que verificó el contenido;
- la versión validada;
- la prueba de autorización de las personas representadas.
6. Formar a los colaboradores
El AI Act también impone a los proveedores y desplegadores tomar medidas para asegurar un nivel suficiente de competencia en inteligencia artificial entre quienes utilizan estos sistemas en su nombre.
Por lo tanto, una carta interna no es suficiente si los colaboradores no saben reconocer un deepfake o determinar cuándo es necesaria una mención.
Las recomendaciones de CKom Valencia para sus clientes
En CKom Valencia, consideramos que la inteligencia artificial debe ser usada como una herramienta de creación, traducción, referenciación y mejora de la experiencia del usuario, sin engañar al internauta.
Para sitios web, artículos de blogs y redes sociales, recomendamos seguir tres principios simples:
- No presentar nunca como real una escena artificial que pueda influir en la decisión de un cliente.
- Informar claramente al internauta cuando un contenido realista ha sido generado o sustancialmente manipulado por una IA.
- Mantener una validación humana y una responsabilidad editorial sobre los textos y contenidos publicados.
La inteligencia artificial puede ser utilizada para crear una ilustración, traducir un artículo, mejorar una fotografía u optimizar un contenido para el SEO.
Pero la empresa siempre debe poder responder a cuatro preguntas:
- ¿Qué parte del contenido es real?
- ¿Qué parte ha sido generada o modificada?
- ¿El público puede ser engañado?
- ¿Quién ha verificado y validado la publicación?
FAQ sobre el AI Act y los deepfakes
¿A partir de qué fecha entran en vigor las obligaciones sobre los deepfakes?
Las obligaciones de transparencia previstas por el artículo 50 del AI Act entran en vigor a partir del 2 de agosto de 2026.
¿Debo señalar todas las imágenes creadas por inteligencia artificial?
No. La obligación se refiere específicamente a imágenes, videos y contenidos de audio que constituyen deepfakes, es decir, contenidos que representan a personas, objetos, lugares o eventos existentes y que podrían ser erróneamente tomados por auténticos.
¿Es necesario etiquetar una imagen completamente ficticia?
No sistemáticamente bajo la regla sobre los deepfakes. Si la imagen es manifiestamente imaginaria y no puede ser tomada por la representación auténtica de una persona, un lugar o un evento real, no necesariamente corresponde a la definición de deepfake.
¿Una fotografía retocada con una IA es un deepfake?
No automáticamente. Un retoque técnico menor generalmente no es suficiente. Sin embargo, una modificación sustancial que cambie la realidad representada y pueda engañar al internauta puede entrar en el ámbito del artículo 50.
¿Es necesario escribir la mención en caracteres de 10 píxeles?
No. La normativa no prevé un tamaño universal de 10 píxeles o de 10 puntos. Exige que la información sea clara, reconocible y accesible. Un tamaño de 10 píxeles podría incluso ser insuficiente en algunos soportes.
¿Son obligatorios los iconos de la Unión Europea?
No. Su uso es opcional. La obligación de transparencia sigue siendo aplicable cuando el contenido entra dentro del ámbito del artículo 50.
¿Debe señalarse un texto de blog redactado con una IA?
No sistemáticamente. Para los textos destinados a informar al público sobre cuestiones de interés público, la obligación no se aplica cuando el contenido ha sido objeto de un examen humano o de un control editorial y una persona física o jurídica asume la responsabilidad editorial de su publicación.
¿Una obra satírica debe llevar una mención?
La obligación se adapta para obras manifiestamente artísticas, creativas, satíricas o ficticias. La divulgación puede realizarse de tal manera que no interfiera con la presentación o apreciación de la obra.
¿Quién debe añadir la mención: la agencia o el cliente?
Depende del papel real de cada participante y del contrato firmado. La agencia puede crear y preparar la mención, mientras que el cliente puede validar y publicar el contenido. Se recomienda definir claramente esta responsabilidad en los contratos y procedimientos de validación.
¿El hecho de añadir una mención protege contra toda responsabilidad?
No. Una etiqueta de transparencia no legaliza un contenido fraudulento, engañoso, difamatorio o publicado sin las autorizaciones necesarias.
¿Cuáles son las sanciones en caso de incumplimiento?
Las infracciones a las obligaciones de transparencia del artículo 50 pueden resultar en una multa de hasta 15 millones de euros o el 3 % del volumen de negocios anual mundial total de una empresa, según lo dispuesto por la normativa.
Conclusión: usar la inteligencia artificial sin engañar al internauta
El AI Act no prohíbe la creación de imágenes, videos, textos o contenidos de audio con una inteligencia artificial.
Impone principalmente una regla de transparencia cuando el contenido artificial puede confundirse con la realidad.
A partir del 2 de agosto de 2026, las empresas deberán ser capaces de identificar los contenidos involucrados, etiquetarlos correctamente, mantener una trazabilidad y formar a las personas que utilizan las herramientas de inteligencia artificial.
La mejor estrategia no consiste en añadir sistemáticamente una mención en cada contenido. Consiste en entender el nivel de transformación realizado y el riesgo de engañar al usuario.
La inteligencia artificial puede enriquecer la creación y mejorar la comunicación. Nunca debe impedir que el público distinga claramente una información auténtica de una representación artificial.
Este contenido proporciona información general sobre el AI Act y no constituye un consejo jurídico adaptado a una situación particular. Las empresas enfrentadas a un caso sensible deberían verificar sus prácticas con un profesional del derecho.





